viernes, 23 de octubre de 2009

¿Cómo escoger al Consultor correcto? I Parte

La etapa de crecimiento se acabó. Las ventas no suben. Los gastos se manejan bien, pero todavía son altos con relación a las ventas. Los clientes dicen que el producto es bueno, pero a la empresa le cuesta mucho mantener la consistencia de un buen servicio.

Tú sabes que debe haber una mejor manera de manejar el negocio, pero no tienes experiencia en ventas, y no son tu fuerte; tampoco, las de tu gerente. El equipo ya trabaja más de 10 horas al día y, aun si supieras qué hacer, no cuentas con los recursos para llevarlo a cabo.
¿Podría ser el momento para contratar a un Consultor? ¿Tu problema es algo que se puede resolver con el tiempo y con más cuidado, o necesitas a un especialista que te ayude a hacerlo mejor?

¿Cuándo contratar a un Consultor?

Contratar a un Consultor, en principio, es difícil para cualquier empresa. Generalmente, la gente piensa que si el especialista es tan bueno, ¿por qué no está al mando de una empresa, en lugar de decirme cómo hacerlo? Algunos gerentes y dueños de empresas se enorgullecen de ser capaces de alcanzar sus metas solos. Por ello, cuando las cosas se ponen “apretadas”, se les hace difícil pedir ayuda a un Consultor. Otros gerentes, prefieren primero analizar ellos mismos el problema y, luego, resolverlo. En estos casos, pueden solicitar la ayuda de un Consultor para confirmar o corregir el diagnóstico.

El Gerente debe ser inteligente y objetivo con su negocio. Un Consultor no puede ayudar a un Gerente flojo; tampoco, soberbio; incluso los Gerentes más competentes necesitan tener un poco de humildad. El mercado es cada vez más complejo y desafiante. Los buenos Gerentes reconocen que no conocen tanto como les gustaría acerca de cada detalle de sus negocios y que necesitan ayuda de alguien que ha pasado por esas etapas antes.

En realidad, los mejores Consultores han manejado exitosamente empresas y han encontrado que su pasión es ayudar a que otros Gerentes crezcan, en lugar de manejar bien una operación. El trabajo de asesoría a diferentes empresarios y gerentes permite que los Consultores enriquezcan sus experiencias con diferentes organizaciones. Estos Consultores tienen un punto de vista que solo pocos Empresarios o Gerentes logran. Un buen Consultor puede presentar ideas y soluciones que han sido exitosas en otras operaciones. Consultores que valen la pena lo que cuestan tienen el conocimiento especializado, las habilidades y la experiencia que apoya al Gerente con una combinación de soluciones a problemas, planeamiento o implementación de servicios, dependiendo de lo que se necesite en las circunstancias del negocio.

Cuando el negocio enfrenta una situación compleja o difícil o se encuentra en una nueva etapa de crecimiento, es el momento más oportuno para contratar a un Consultor. A la larga, el costo inicial por los servicios del Consultor puede ser recuperado varias veces porque ayudó a resolver un problema en la operación o evitó errores costosos en la etapa inicial o de expansión de la operación.

El Consultor correcto, al ser un agente externo, es objetivo, y puede reconocer y emplear soluciones de manera más efectiva que el Gerente o su Equipo. Cuando uno está muy cerca de la situación tiende a favorecer determinadas soluciones, en vez de una solución creativa. Un buen Consultor puede ofrecer, sin una agenda de poder en medio, puntos de vista nuevos, ingeniosos y objetivos. La clave es definir qué clase de problemas enfrentamos y, luego, encontrar al Consultor apropiado que sepa cómo resolverlos.

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