sábado, 10 de octubre de 2009

No Dejes Tus Emociones Fuera De La Oficina

Las ventas son emocionales. El cliente compra una relación de credibilidad; no solo un producto con beneficios. Nosotros, los Vendedores, debemos actuar en perfecta armonía entre intelecto y emociones para construir relaciones de inteligencias compartidas; aquellas donde la suma de dos personas no es igual a una suma aritmética, sino a una ecuación con todas las posibilidades.

La habilidad para desarrollar la inteligencia compartida se aprende en la relación con otros, no de manera aislada. Del mismo modo, el desarrollo de la inteligencia depende de la emoción. Es lo que diferencia al intelecto de la inteligencia. El intelecto es el pensamiento funcionando independiente de la emoción. Cuando desarrollamos el intelecto en una materia, como las ventas, podemos dominar todas las técnicas; pero carecemos de efectividad, porque necesitamos desarrollar la inteligencia: la capacidad tanto de razonar, como de sentir. En las relaciones mutuamente beneficiosas ambas capacidades, razonar y sentir, están igualmente presentes de una manera intensa y armónica. Si rechazamos que nuestras acciones en los negocios se permeen de emociones, limitamos que nuestras relaciones sean creativas. Desafortunadamente, nos inculcan que debemos ser objetivos, fríos, racionales, calculadores y que no debemos incluir nuestras emociones en los negocios.



Algunos talleres de capacitación se construyen a partir de estas premisas, por lo que se limitan a depositar solo conocimiento, en vez de desarrollar la inteligencia compartida del grupo. En consecuencia, desarrollan la capacidad para “dividir” y separar las emociones, de las actividades comerciales. Estas actividades se convierten, ya no en una experiencia de aprendizaje, sino en una manera de ganar dinero para vivir más cómodamente. Además, esta existencia desarrolla personalidades con desequilibrio emocional, sensaciones de vacío angustioso y carentes de entusiasmo. En estas condiciones, los clientes prefieren trabajar con proveedores más entusiastas y confiables.

Debemos construir nuestro desarrollo personal con inteligencia. Las emociones son fundamentales en el proceso de aprendizaje para un éxito sostenible. Permitamos, pues, incluir las emociones en nuestras actividades comerciales, y especialmente en las Ventas, para construir relaciones más fructíferas con nuestros clientes.

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